Indulgencias incandescentes sobreviven sobre el lecho de la lejanía incierta que transcurría a través de los sueños que renacían de cada suspiro, de cada motivo que habitaba cada rincón de aquel palpito corazón.
Callaba cada palabra.
Guardaba los recuerdos en oscuros estrechos.
Renacían en relucientes entropias.
Temiendo al rechazo absoluto de cualquier alma brillante.
Sin develar las verdaderas ilusiones.
Callaba cada palabra.
Guardaba los recuerdos en oscuros estrechos.
Renacían en relucientes entropias.
Temiendo al rechazo absoluto de cualquier alma brillante.
Sin develar las verdaderas ilusiones.
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