La noche sonríe.
La obscuridad parece eterna.
Inmersa en la felicidad espesa, se asoman las estrellas.
Extrañas y perplejas por aquel gesto que tu rostro expresa.
Se desdibuja aquella sonrisa.
Nace el llanto y la piel se eriza.
Se apresuran luminosas.
Corren ellas con prisa para evitar la sombra.
Intentan embriagar el alma.
Pero el corazón lucha.
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